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No te rindas, nunca.

Este año ha sido uno de los importantes, de esos que cuando rememoras tu vida y hacer cuentas lo mencionas como el año que fué un punto de inflexión, un antes y un después.

Y justo cuando parecía que mi vida tal y como la conocía hasta ese momento, en abril, se desmoronaba como un castillo de naipes, bueno, sin exagerar, sólo cambiaba de país, mi marido iba a ser despedido, o trasladado, pero terminó en despido, y yo tenía que emprender en serio con todo lo que eso significaba. En ese momento descubrí el Kon-Tiki.

Voy a hacer un paréntesis para aclarar que como Astróloga me había hecho mis previsiones, y había dado por hecho que me equivocaba cuando ví una cosa que solo sucede una vez en la vida, que sería otra cosa, que en mí no se expresaría así, en fin, si se sincera una lo hace del todo y no a medias 🙂

Pues resulta que el Kon-tiki es esa balsa que ves de maderas unas junto a otras unidas por cáñamo. Su promotor, Heyerdahl, un noruego que tenía la teoría de que  los primeros pobladores de las islas del Pacífico fueron americanos de los tiempos pre-incas. Pero la comunidad científica se rió de el, le dijeron que eso era imposible, que no se podía recorrer esa distancia en maderas unidas con cañamo, que el mar se hubiera tragado a quien tuviera la osadía de intentarlo, porque lo tenían que hacer al modo de los pre-incas, claro.

La travesía comenzó el 28 de abril de 1947. Heyerdahl y otros cinco integrantes viajaron durante 101 días a lo largo de casi 7000 km por el océano Pacífico, hasta llegar a un arrecife en el atolón de Raroia, en las islas Tuamotu, el 7 de agosto de 1947. Toda la tripulación llegó a tierra sana y salva.

El libro Kon-Tiki, que Heyerdahl escribió relatando las peripecias de la expedición, fue un best-seller y se tradujo a 66 idiomas, y la película que se filmó ganó un Oscar al mejor documental en 1951. (wikipedia)

Supongo que debían tener todos los planetas fenomenal para aguantar tamaña travesía, en el momento y de nacimiento, porque hace falta ser muy valiente y tener muchas ganas de que la comunidad cientifica avance.

En abril de este año, paseando por Oslo descubrí el Kon-Tiki justo cuando todo el mundo me decía que no se podía, y yo me lancé, bueno, los cuatro, cinco si incluyo a mi perra nos lanzamos, y seguimos en medio del océano Pacífico, con el convencimiento de que vamos a ver tierra, y nuestros 101 días habrán pasado y seremos mas fuertes y ya nadie se atreverá a decirnos que no se puede.

Y, aún hoy, cuando todavía no he tomado tierra, me atrevo a recomendarte que no te rindas, si acaso, recala en aquella islita y rehaz tu barcaza, toma aliento y descansa bajo la palmera unos días, y después continuas tu camino, con el convencimiento de que llegarás, y serás mas fuerte y lo mas importante, más sabia.

 

Consuelo a 9 de diciembre de 2016

1 Comentario
  • marta beatriz alcazar bagala
    Posted at 01:52h, 31 diciembre Responder

    vivir es una experiencia inolvidable.

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